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sábado, 20 de agosto de 2016

Cultivos de arándanos protegidos


Aumentar la producción, cambiar la estacionalidad y desarrollar las tareas de cosecha bajo cualquier tipo de clima son algunos de los beneficios

de cultivar bajo distintos tipos de cobertura. Además hay mercados que lo exigen como una forma de asegurar el abastecimiento de fruta y el desarrollo de programas
Las constantes alteraciones del clima que han afectado al sector productor y exportador de la fruta chilena este último tiempo, han despertado el interés por cultivar frutales bajo distintos métodos de protección con el fin de preservar los niveles productivos y la calidad de la fruta.
Pero, contrariamente a lo que podría pensarse, esta no es una herramienta nueva, los "cultivos protegidos" existen desde hace décadas, aunque en un comienzo estuvieron orientados casi con exclusividad a la producción de hortalizas. Y desde hace algunos años su uso se amplió a frutales. Por ejemplo en países como Japón y China, la superficie de frutales en invernadero supera a los cultivos hortícolas y de flor. Estos países asiáticos comenzaron a apostar por este sistema desde los años noventa. Mientras que hoy Las constantes alteraciones del clima han despertado el interés a nivel mundial por cultivar frutales bajo distintos métodos de protección con el fin de preservar los niveles productivos y calidad de la fruta. Y en ese contexto, Chile no es la excepción.
Los llamados "cultivos protegidos" existen desde hace décadas, aunque en un comienzo estuvieron orientados casi con exclusividad a la producción de hortalizas. No obstante, desde hace algunos años su uso se amplió a frutales.
Países asiáticos como Japón y China, donde la superficie de frutales en invernadero supera a los cultivos hortícolas y de flor, han apostado desde los años noventa por este sistema. Si bien, hasta ahora las frutillas son la especie más cultivada bajo protección, ya es posible encontrar plátanos, papayas, mangos, nísperos, uva de mesa, duraznos, arándanos y cerezas bajo este mecanismo en distintas partes del mundo.
En Chile, los cultivos protegidos se han trabajado en distintos formatos y con distintos objetivos, pero un solo final: proteger la producción de la fruta y su calidad.
En conversación con SimFRUIT, Pilar Bañados, académica del Departamento de Fruticultura y Enología de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Gerente de Investigación y Desarrollo de la empresa Hortifrut, se refirió a la importancia que está adquiriendo el contar con protecciones de techo o túneles en las plantaciones de arándanos. La profesional precisó que no se trata sólo de una útil herramienta que esté siendo potenciada y exigida por los mercados con el fin de asegurar el cumplimiento de abastecimiento y el desarrollo de los programas, sino que también es clave a la hora de poder manejar de mejor manera el cultivo, ya sea para adelantar cosechas o protegerla de ciertos fenómenos climáticos.
"En la zona norte muchas veces se prefieren los túneles para adelantar la cosecha de la fruta y entregar protección frente a heladas, mientras que en el sur más bien se plantean los techos, como un efecto paragua con la finalidad de proteger el cultivo de la lluvia, evitando que la fruta se parta o se pudra. Y en la zona central se trabaja más bien con túneles o mallas dado que principalmente lo que se busca es proteger, además de la la alta radiación, especialmente en lo que respecta a la zona comprendida de Curicó hasta Chillán, Los Ángeles y Temuco", indicó Bañados, y en referencia, principalmente al uso de este tipo de protección llevada a cabo por Hortifrut.
Asimismo, la experta relevó que cada sistema protegido tiene distintos resultados y manejos. "El cultivar bajo plástico implica que las plantas se comporten distinto a cultivar al aire libre", dijo.
cultivo-protegidoBañados puntualizó que si bien la inversión es importante, "cuando se compara con lo que se pierde si la lluvia o una helada te deja sin fruta no resulta tanto. Creo que hay que contemplarlo como parte de la inversión. Mirando siempre la rentabilidad", precisó.
Estudios
Son muchos los estudios que avalan el uso de algún tipo de techo para proteger los cultivos, por ejemplo, la Universidad de Concepción hace ya algún tiempo llevó a cabo un estudio en arándanos con el fin de analizar su comportamiento en macrotúneles. La investigación, realizada en la Región del Biobío, determinó que es posible aumentar la precocidad de la producción hasta en 40%. Asimismo , mediante este estudio se pudo ver que las plantas obtienen la producción 10 días antes, lo que se traduce en un dólar más por kilo de fruta aproximadamente.
Al interior de estas estructuras siempre existen dos o tres grados más que en el exterior, lo cual disminuye el riesgo ante heladas o problemas de fecundación en periodos críticos como floración y cuaja de frutos, incluso en estados más avanzados.

Si bien estas estructuras podrían presentar ciertas dificultades, por ejemplo durante el proceso de polinización, el uso de dispositivos o techos que puedan ser abiertos y cerrados, podría ser una buena solución.

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