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martes, 30 de agosto de 2016

Las historias ocultas de Juan Gabriel en Chile


Comprar una casa en Zapallar, una teleserie para Mega y la Gaviota en el camarín.

Lo último que se comenta en México de Juan Gabriel es que su cuerpo era una bomba de tiempo. Su exigente agenda, que por estos días lo tenía de gira por Estados Unidos, más su trabajo discográfico en paralelo, que incluía la grabación de una seguidilla de discos de duetos, no le permitían pausas. Ya en el verano, había sufrido un colapso y quienes lo vieron en las últimas semanas concuerdan en que su salud no estaba bien. Incluso, 48 horas antes de su muerte, tuvo fuertes mareos y vómitos que el artista desestimó. Insistió en la idea de continuar con la gira, pese a que su equipo le sugirió parar.
Hace un par de meses, un productor de eventos que fue contactado por Chilevisión para que interviniera y le planteara la invitación para venir al Festival de Viña 2017, intentó establecer contacto con Juan Gabriel. Sin embargo, tras una seguidilla de correos electrónicos, el cantante no dio señales. "Es raro que no escribiera. Siempre respondía llamados de Chile, aunque fuera para decir que no. Tenía un lazo fuerte con este país", comenta el productor.
Festivales de Mega
En los 90 la relación entre Juan Gabriel y Chile se intensificó. Iván Varas, exgerente de producción de Mega y encargado del Festival de Viña por esos años, cuenta que su primera visita en 1996, fue muy difícil de concretar por una razón muy particular: El cantante arrastraba una larga pelea con Televisa, que por esos años era dueño de Megavisión. Antonio Vodanovic y la plana ejecutiva del canal debieron mediar para resolver una disputa que se mantuvo más de una década, pero finalmente se resolvió.
En esa época, Juan Gabriel llamó la atención por su extrema sencillez, pese a su condición de artista "de primera línea de la canción de habla hispana". Varas recuerda que incluso al momento de realizar peticiones para su actuación Juan Gabriel prefería no ostentar. "No pedía nada que no fuera estrictamente artístico. De hecho, en una ocasión nos llamó la atención que traía un grupo muy pequeño de mariachis y decidimos ponerle un grupo de charros chilenos a disposición. Al principio se negó pero finalmente aceptó".
Era tal el éxito por esos años de Juan Gabriel que a Mega se le ocurrió la idea de proponerle realizar una teleserie en Chile, situación que, pese a haberse planteado seriamente, no llegó a puerto.
Un exejecutivo discográfico del sello BMG, compañía que fue por años la casa de Juan Gabriel, cuenta que el cantante mantuvo por años la inquietud de comprarse una casa en Zapallar. "Le gustaba la zona, la gente, nos pidió que averiguáramos si había terrenos disponibles y cuánto podrían llegar a costar".
Dime Alberto
"Todavía estoy sorprendido. Aún me parece que en cualquier momento pueden decir que era todo una broma. ¿Cuántas veces lo habían matado antes en redes sociales?", dice el diseñador Ricardo Oyarzún.
"No hablábamos todos los días, pero sí teníamos contactos esporádicos vía mail. Te podría asegurar que soy el único chileno que tuvo acceso directo a él las últimas veces que estuvo en nuestro país. Fue en 2009, cuando vino al Movistar Arena. Lo traía el exfutbolista y ahora empresario Patricio Galaz, pareja de Gisella Molinero. A ella le conté que me moría de ganas de vestirlo, que sería un sueño, pero sin saber que se lo iban a comentar. Cuando llegó a Chile me dicen que me está esperando en su suite del Hotel Ritz. Todo nervioso, subo y encuentro a una persona común y corriente, en shorts, polera rota y a pie pelado. Y me dice: 'Dime Alberto, así es como me llaman mis amigos'.
Le confieso que quería hacerle algo, un traje especial para su presentación y abre los brazos y me responde: «Tú eres un artista, haz de mí lo que quieras».
Le hice el traje en un día porque siempre sus visitas eran cortas, pero quedó tan contento que un tiempo después recibió un Grammy en Las Vegas usando un traje mío. Siempre venía a la carrera pero como conocía su cuerpo y sus medidas, podíamos trabajar rápido.
Mi mayor privilegio fue conocer, más que al ícono o la leyenda, a la persona. Era prisionero de la fama, siempre rodeado de un círculo muy férreo, casi impenetrable. Lo sentía como una persona triste, preso en su jaula de oro".
Hacía lo que quería
Ricardo de la Fuente estaba a cargo del Festival de Viña cuando Juan Gabriel vino el año 2004. En esa ocasión, su show se extendió tanto, que le terminaron entregando la Gaviota de oro en su camarín, para no seguir alargando la transmisión.

El acuerdo con la producción era que sería un repertorio corto, pero Juan Gabriel llevó material para más de dos horas. "Cuando revisamos el repertorio, se rió. Me dijo: 'No se preocupe, maestro, vamos de a bocaditas'. Pero al final, se mandó todas las canciones completas, lo cantó todo. Al final, hizo lo que quiso. En esa misma oportunidad, Juan Gabriel tampoco asistió al ensayo que tenían previsto. "Tenía todo tan claro que solo repasó un poco los coros con la orquesta y los mariachis". De la Fuente lo recuerda como un hombre histriónico, pero sencillo en su trato. "Era muy cordial y amable, pero al final siempre hacía lo que quería. No por nada lo llamaban 'el Maestro'. No se podía cambiar repertorio ni alterar el show en lo más mínimo sin su autorización".

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