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martes, 27 de septiembre de 2016

La entrevista a Villamil hace nueve meses


El exportero, quien fue denunciado por el programa "En su propia trampa", habló en diciembre

con AS Chile y contó detalles de su carrera y de su faceta empresarial.

El arquero argentino Nicolás Villamil llegó a Chile en 1987 para defender a la Universidad de Chile y antes de ponerse bajo el arco, ya llamaba la atención. El pelo largo y su personalidad avasalladora eran su sello distintivo, a lo que luego sumaría achiques, atajadas y una buena dosis de locura.
Su paso más brillante y recordado por canchas nacionales fue en Deportes Concepción, equipo donde hasta el día de hoy es ídolo. "Cuando llegué dije que quería ir a la Libertadores con el club y todos se rieron. Un par de años después lo logramos y el apoyo de la gente fue increíble. Íbamos a comer y siempre alguien pagaba, ibas al banco a las 4 de la tarde y te atendían igual, fue algo inolvidable", recuerda.
-Se retiró en Ñublense el año 1999, ¿qué fue de su vida después?
-Sabía que me iba a costar dejar el fútbol, así que hice una especie de retiro espiritual, aunque no tuvo mucho de espiritual (risas). Me quedé en Chillán unos años sin ver ni hacer nada relacionado con el fútbol, luego intenté volver representando a algunos jugadores y ahora tengo un par de empresas de exportación. Me dedico a la venta de minerales.
-¿Cómo llegó a ese rubro?
-Fui a China por un jugador y conocí a un señor que me dijo que en Chile había mucho material. Me dijo si podía conseguir y empecé con esto. No fue fácil, gasté mucha plata y tuve varios problemas. En México por ejemplo, pasé susto con un mafioso que cobraba comisión por todo lo que pasaba por Lázaro Cárdenas, que era el nombre de la ciudad. De hecho, una vez me llegaron a buscar algunos de sus trabajadores y me dijeron que esta persona quería almorzar conmigo. Agarré mis cosas y arranqué al aeropuerto para volver a Chile.
-¿Y cómo es este trabajo en el día a día?
-Muchas reuniones con las navieras, con los compradores y los vendedores, hay que estar viendo temas de logística. Todos los días tipo 3 de la mañana estoy hablando con gente de Corea o China, por el tema del horario.
Su carrera en Chile
-En la U tuvo a Pellegrini en su primer año como DT, ¿que evaluación hace de esa etapa?-Cuando llegué a la U me rompí los ligamentos cruzados y eso me limitó. En cuanto a Pellegrini, era tal como es ahora, una persona muy correcta, muy profesional. De hecho, a veces me invitaba a ver sus obras como ingeniero en San Bernardo y almorzábamos por ahí. Es una persona muy frontal y derecho. Sin embargo, como era su primer año nunca imaginé que podía llegar al lugar donde está.
-Luego vino Concepción...
-Allá me quieren un montón. Empezamos a ganar y yo atajaba todo. Era inimaginable lo que pasaba con los hinchas. Todos los días entrenábamos con cinco mil personas. Fue una etapa inolvidable.
-Para los que no lo vieron jugar, ¿se podría decir que su estilo se asemejaba al de Peric?-Él me copió a mí (risas). Yo atajaba más que Peric, aunque yo no buscaba el show. Si tenía que salir gambeteando lo hacía, pero no entraba a la cancha pensando en eso. Lo mismo cuando subía a cabecear o cuando atajé el penal de espaldas. Yo siempre fui un adelantado. Cuando llegué las camisetas de arquero eran negras, amarillas o verdes y yo le metí color, rayas, flores. Todos me copiaban, lo mismo con el pelo.
-Si fuera arquero hoy, ¿dónde estaría jugando?
-En el Barcelona, de todas maneras. Si hubiera estado bien físicamente, seguro llegaba. De hecho pude jugar en Sevilla, pero no pasé la revisión médica.


-Por último, ¿alguna anécdota para compartir?
-Viajábamos en trenes y en uno de esos trayectos, con un compañero llamado Juan Cruz, encontramos a unas chicas que no conocíamos y las invitamos a la habitación. No teníamos música y no encontramos nada mejor que usar nuestros walkman. Cada uno compartió el audífono con la mujer y estuvimos bailando toda la noche. Para qué te voy a decir cómo terminamos (risas).

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