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sábado, 17 de septiembre de 2016

Siete vinos imperdibles para el 18


Fuera de los típicos cabernet sauvignon o carmenere,

Chile ofrece una paleta de cepas diversas que vale la pena conocer. Atrévase a probarlas.
Cacique Maravilla Pipeño 2015. Si bien la calidez de la cosecha le da un toque dulce, se trata de un vino que rescata toda la pureza del pipeño. Producido en Yumbel por Manuel Moraga, por su historia y por lo que representa es como una catedral del vino antiguo chileno. Para los embutidos a la parrilla viene perfecto. En la Vinoteca.
El Viejo Almacén de Sauzal. Huaso de Sauzal Chilena 2014. Uno de los mejores exponentes de la variedad país, nacido en Cauquenes de la mano de Renán Cancino. De una estructura impresionante y ricos sabores frutales, es un desmentido irrefutable para todos los que decían que el país no era cosa seria. En la Vinoteca.
Montsecano Refugio Pinot Noir 2015. El fotógrafo Julio Donoso está detrás de este proyecto único en Casablanca, en el que participa el destacado enólogo alsaciano André Ostertag. El vino principal, Montsecano, proviene de un campo en Las Dichas y es uno de los mejores pinot noir chilenos, mientras que su hermano menor, Refugio, se produce con uvas compradas en el valle y siempre ha destacado por su exquisito sabor varietal. En la Vinoteca.
Carmen Quijada #1 Semillón 2015. Como en fiestas patrias no todo es carne roja, este blanco es ideal para un aperitivo sustancioso. Se trata de un vino poderoso, nacido en Apalta, con una estructura que deja en evidencia el noble pasado de la variedad blanca que alguna vez roncó en Chile. En el Mundo del Vino.
Viñedos de Alcohuaz Grus 2014. Una de las apuestas más radicales del vinos chileno nace a casi 2000 metros de altura en el valle de Elqui. Marcelo Retamal es la cabeza enológica y la familia Flaño -entre otros socios- la que aporta la visión de construir un proyecto a largo plazo. Esta es una mezcla de syrah, garnacha, malbec y petit syrah que se bebe como avión, gracias a una exquisita acidez que cruza la boca y que permite visualizar el poder de las montañas escarpadas en que nació. En Santiago Wine Club.
Santa Cruz de Coya País 2016. Roberto Henríquez es una de las mentes más inquietas de la nueva (y vieja) escena del vino. Ha recorrido todos los rincones del valle de Itata buscando viñedos secretos, antiguos, en lomas perdidas donde solo llegan los valientes, y este pipeño, nacido de parras centenarias de Nacimiento, es un buen ejemplo de su ideario. Es un país muy puro, delicioso y de buena estructura que habla de alguien que sabe lo que hace y que conoce la variedad y la cepa como la palma de su mano. En www.jantoki.com

Terroir Bogus. Tres vacas país 2013. Uno de los vinos más raros -en el buen sentido de la palabra- que pueda ofrecer Chile, nace de uvas de Quilpué y se produce en lagares hechos en cuero de vaca. Así, tal cual. Su mentor es el francés Christophe Beau, un personaje que se escapa de los moldes para crear vinos igual de singulares. Este es un vino de tierra, de raíces, más que de fruta, y al beberlo uno se conecta con tradiciones ancestrales en el modo de hacer y vivir el vino. En terrabogus@gmail.com

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