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lunes, 3 de octubre de 2016

La recopilación que hizo Violeta Parra


Fue un infatigable trabajo en Ñuble.- Este 4 de octubre próximo se cumplirán 99 años desde el nacimiento

de una de las artistas más completas de la provincia. Violeta Parra será objeto de varios homenajes a nivel nacional e internacional, y mientras el mundo se prepara para reconocer en ella el legado que dejó, en la Provincia de Ñuble recuerdan el tremendo trabajo que desarrolló en la zona recopilando canciones de cantoras populares que le entregaron su tesoro oral para que ella lo transformara (en su calidad de compositora) en las canciones que conocemos hasta ahora.
Algo de este trabajo es el que ha seguido de cerca el Conjunto Folclórico Nanihue, el que ha intentado seguir la misma ruta que Violeta al recorrer los campos de la zona buscando la tradición oral de la música campesina.
Así lo advierte el director artístico del conjunto, Fernando Cifuentes, quien afirma que "Violeta recopiló mucho en la zona, sobre todo, en San Fabián, San Carlos, Portezuelo, Chillán, Chillán Viejo y El Carmen. He tenido antecedentes de cantoras que cuentan que Violeta le había recopilado trabajos a sus madres, y son varias", precisa.
El músico añade que "Nicanor fue parte fundamental de este trabajo porque él la motivó. Ella cantaba con su hermana Hilda y lo pasaban muy bien por todo Chile cantando rancheras y boleros. Nicanor le indicó que era importante también recopilar. Tampoco hay que olvidar que su madre Clarisa fue la primera cantora que Violeta escuchó y ella también fue importante en este sentido".
Cifuentes cuenta que Violeta Parra abarcó varios géneros en su trabajo. "Después de la recopilación vino la composición. Creó décimas siempre por las peticiones de Nicanor. Además, en ese tiempo había muchas cantoras, muchas más que antes. No faltaba cantora en una casa, porque era lo que se hacía. Se cantaba en distintas situaciones. Ella hizo dentro de la tonada, los esquinazos, los parabienes, tonadas de coledo, festivas, de contrapunto, valseadas, a lo humano y a lo divino. Dentro de eso entró por cierto el canto de angelito, porque en esos años, por lo general, al velar a un niño de corta edad, se le consideraba un angelito libre de pecado. También estaban los cantos carcelarios, porque mucha gente delinquía y se iba a la cárcel", cuenta.
Para Cifuentes, gracias a toda esta experiencia que Violeta pudo recuperar en la zona, ella consiguió tener una habilidad única para crear la gran cantidad de canciones que hizo. "Su hermano Lalo hizo un lanzamiento en Chillán alguna vez. En el Pala estuvimos conversando y me contó cómo fueron los inicios de la Violeta y sus hermanos.
Dijo que la familia era muy pobre. Me contó que su madre lavaba y cosía. Pero también que su padre les dejó unas guitarras. Con ellas, la Violeta, Hilda, Lalo y Roberto cantaban en el hospital antiguo, en el Mercado de Chillán, en la Estación. Un poco más grandes, la Violeta se subía con él en el tren de la mañana a Santiago y regresaban durante el día. La Hilda con Roberto hacían lo propio camino a Concepción. Los cuatro se reunían en la Estación para ir a casa a Villa Alegre. Le llevaban todas las monedas a su mamá", asegura.
Recopiladora infatigable
Osvaldo Alveal conoció de cerca a Violeta Parra algunos años antes que ella decidiera quitarse la vida en su carpa de La Reina. La conoció precisamente en Chillán, en casa de Mercedes Fernández de Benavente, quien era una secretaria del Liceo de Hombres, amante de la cultura. "A esa casa llegaba la Violeta, Pablo Neruda. Iba Sergio Hernández, Gonzalo Rojas. Era como una casa de la cultura", recuerda Osvaldo, quien más tarde compartió con ella en el marco de la gira "Chile, ríe y canta".
"Casi todo su trabajo lo hizo en la Provincia de Ñuble. En el barrio Villa Alegre de Ultraestación ella vivió prácticamente hasta los 14 años y siempre se autodenominó chillaneja. Se fue a los 14 años a Santiago, cuando se la llevó Nicanor para que fuera a estudiar a la Escuela Normal de Santiago. Pero ella siempre siguió viniendo para hacer su trabajo de recopilación por los campos", explica.
"Me dijo clarito una vez: Si eres de Chillán, somos vecinos porque soy de San Fabián"
Osvaldo Alveal recuerda otra anécdota vivida en aquellas noches en que los artistas de la gira "Chile, ríe y canta" bajaban del escenario. "Un día me preguntó de dónde yo era. Le contesté que de Chillán y me lo dijo clarito: Si eres de Chillán somos casi vecinos entonces, porque yo nací en San Fabián".
De hecho, así lo dejó el folclorista registrado en unas décimas en honor a su amiga artista. "Bendita la concurrencia que nos ha venido a ver. Pa' conocer las vivencias de tan mentada mujer. Dicen que nació en San Carlos, yo digo que en San Fabián, pero su infancia primera vio su alborada en Chillán, descubriendo los misterios de la danza y el cantar".
En este trabajo, que se convertirá en un homenaje a Violeta Parra en el año de su centenario de la mano del Ballet Folclórico Municipal, el folclorista añade varias décimas dedicadas a resaltar el trabajo que la artista desarrolló a lo largo y ancho de la Provincia de Ñuble.
Parte de este trabajo también significó un montaje por parte del Conjunto Folclórico Nanihue, que conoce de cerca su trabajo de recopilación por los campos de Ñuble.

Otra "defensa" de su figura escrita esta vez por su hermano y mentor Nicanor Parra, también destaca la figura de la artista como una investigadora de la música popular campesina. Su hermano mayor, se refiere en estas palabras respecto del trabajo de la folclorista: "Has recorrido toda la comarca, desenterrando cántaros de greda y liberando pájaros cautivos entre las ramas", en clara alusión a las visitas que ella desarrolló a Quinchamalí, en donde conoció de cerca el trabajo de las loceras.

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