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jueves, 3 de noviembre de 2016

Desafíos del mercado laboral agrícola de Ñuble


Durante 2015, el sector silvoagropecuario fue el que mayor número de ocupados concentró en la Provincia de Ñuble, con un promedio

de 19,2% del total de ocupados, vale decir, cerca de 38 mil personas, aunque debido a su marcado carácter estacional, esa cifra puede oscilar entre 33 mil, como ocurrió en el trimestre junio-agosto de 2016, y los 43 mil que se registraron en enero-marzo de 2016.
La marcada estacionalidad, que genera una mayor desocupación en este sector entre abril y septiembre, sumado a una persistente precarización del empleo, caracterizada por salarios más bajos que el promedio y una elevada informalidad, son las mayores preocupaciones del Gobierno y del empresariado, razón por la cual uno de los objetivos del Ministerio del Trabajo es sacar adelante una legislación moderna que se haga cargo de la realidad de los temporeros agrícolas, el grupo más desprotegido de este sector.
Ocupación y estacionalidad
En materia de ocupación, según la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), "la tendencia (a nivel nacional) en el agro se ha venido deteriorando, siendo inferior a 2015, al aislar el efecto estacional", una realidad que empresarios locales vienen advirtiendo hace algunos años, al plantear que existe escasez de mano de obra para labores de cosecha, que hace cinco años se explicaba por la fuerte migración de trabajadores hacia otras regiones del país, principalmente a Santiago y al norte.
De hecho, al comparar las estadísticas de empleo del INE correspondientes al trimestre enero-marzo se puede observar que en Ñuble el sector silvoagropecuario perdió en 2016 un 2,1% de los ocupados respecto del año anterior, mientras que en 2015 ya había perdido un 7,7%, aunque en el mismo trimestre de 2014 había aumentado un 16,9% el número de empleos.
En este contexto destaca también la progresiva automatización de algunos procesos, tanto en cosecha como en packing, así como la irrupción de algunos cultivos que son menos demandantes en mano de obra, como los avellanos, lo que algunos productores atribuyen precisamente a la escasez de trabajadores y al alza de los salarios.
No obstante lo anterior, para la seremi del Trabajo, Victoria Fariña, "no hay una reducción del número de ocupados a nivel regional ni a nivel comunal", argumentando que "en el caso de Ñuble, podemos dar como ejemplo la comuna de San Carlos, donde la cantidad de trabajadores agrícolas ha subido de 1.480 en enero de 2010 a 2.202 en enero de 2016".
Sin embargo, es la ocupación en los meses fríos lo que genera mayor inestabilidad para muchos trabajadores.
En opinión del académico de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad de Concepción sede Chillán, Roberto Herrera, quien estudió el comportamiento del empleo local entre 2010 y 2015, confirmando su estacionalidad, "esta situación se replica en las tasas de desocupación de Ñuble, lo que provoca altos niveles de empleo entre octubre y marzo, los que descienden entre abril y septiembre de cada año", lo que a su juicio representa un problema para la economía local.
Para enfrentar la estacionalidad, Herrera planteó que se debe potenciar la producción de frutas y hortalizas que permitan su cosecha y/o siembra durante todo el año, como el manzano verde y rojo, que en conjunto actualmente concentran el 11,8% de la superficie cultivada de Ñuble. "Además, otra alternativa viable es la inversión en nuevas formas de cultivo, como invernaderos para la siembra de hortalizas destinado a pequeños y grandes agricultores, con el objeto de realizar su comercialización en supermercados locales, como una buena oportunidad en la región".
Por otra parte, el académico propuso potenciar la agroindustria hortofrutícola (deshidratados, conservas, congelados y jugos concentrados) a nivel local, "que a su vez permita la creación de más empleo. Además, este tipo de procesos permite generar un valor agregado a la producción local".
salarios
En el caso particular de la Provincia de Ñuble, la escasez de estadísticas también contribuye a invisibilizar este problema, que a nivel nacional muestra realidades distintas dependiendo del territorio, aunque existe coincidencia en que el explosivo crecimiento del sector frutícola en la zona y un estancamiendo de la fuerza de trabajo ha contribuido a mejorar los salarios.
Según la seremi del Trabajo, los antecedentes regionales y comunales del INE y del Sistema de Información Laboral que existen para el sector agrícola de la Región del Bío Bío indican que los salarios han variado desde un promedio de $248.519 en enero de 2010 a $415.408 en enero de 2016, lo que representa un alza nominal de 67% en seis años, y un aumento real (descontada la inflación) de 43,6%, tres puntos más que el alza del salario promedio de la región, que en enero de 2016 se ubicó en $586.531.
"Para dar un ejemplo provincial, en la comuna de San Ignacio el sueldo promedio de todas las ramas económicas ha variado de $214.300 a $392.267, en el mismo período; mientras que en el área silvoagropecuaria ha subido de $170.345 a $294.142", complementó Fariña.
Informalidad
A nivel nacional, según datos de la Encuesta de Coyuntura Laboral 2014 que realiza la Dirección del Trabajo, destaca la baja proporción de contratación indefinida en la agricultura (56,3% versus un 74,7% promedio de todos los sectores) a la vez que una alta proporción de trabajadores con contrato por obra o faena (40% versus un 12%), casi una dicotomía, comprensible por la fuerte presencia del empleo de temporada ligado a la agroindustria.
Esta situación es ampliamente conocida por la autoridad y es motivo de preocupación también para el empresariado, que siendo parte del problema, a nivel gremial ha planteado la persistencia de la precarización del empleo.
De igual forma, el académico Roberto Herrera recordó que "la legislación laboral en Chile relacionada con el rubro agrícola posee una trayectoria que supera las cuatro décadas, en las que se han creado diversas medidas que buscan proteger los derechos del trabajador mediante una relación contractual. Sin embargo, existen estudios que evidencian que alrededor del 40% de las empresas agrícolas incumplen estas medidas, como declaraciones de cotizaciones previsionales, materias referidas a contrato de trabajo (lo que provoca la inexistencia de estadísticas específicas sobre la fuerza de trabajo agrícola y agroindustrial), higiene y seguridad, incumplimiento de jornada de trabajo y remuneraciones".
Pero nuevamente la falta de estadísticas locales impide hacer un análisis sobre la realidad de Ñuble. En ese sentido, Victoria Fariña planteó que "aunque no hay cifras de tipos de contrato, por ejemplo, u otras que indiquen la calidad del trabajo en el área agrícola; las que se refieren al empleo en general para Bío Bío muestran una permanente mejora".
Es por ello que el académico de la Universidad de Concepción apuntó que "con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los trabajadores agrícolas de Ñuble y además, conocer la verdadera cifra de empleo, se propone mejorar la rigurosidad de la fiscalización en materia laboral y el cumplimiento de la legislación laboral y fitosanitaria (...) además, afianzar el cumplimiento de las normas laborales vigentes, garantizar condiciones laborales adecuadas y comprometerse en la capacitación de los trabajadores, esto por parte de los empleadores, y por último, crear conciencia sobre los beneficios de los derechos laborales por parte de los trabajadores".
Estatuto del temporero
Para enfrentar la precariedad de los empleos agrícolas, pero también para contar con una legislación moderna que se adecue a las características particulares de este rubro, es que en 2009 se constituyó la Mesa Nacional Agrícola, que reunió a representantes del mundo empresarial y sindical de la agricultura, así como a diversas personalidades del sector público y del mundo académico, quienes en un plazo de dos años consensuaron una propuesta para generar una normativa especial para regular las condiciones laborales en el agro. La iniciativa derivó en el proyecto de ley Estatuto del Trabajador Agrícola que fue enviado al Congreso por la administración Piñera en 2011, pero que se enfrentó a una fuerte oposición de algunos sectores de izquierda, por lo que se ha mantenido en el congelador hasta la fecha.
"Los actores empresariales y sindicales apostaron por un diálogo social y generaron juntos y a través de un debate sincero y sin restricciones una serie de medidas que apuntaban a mejorar la productividad y las relaciones laborales. Se trata de una instancia histórica que no estuvo exenta de problemas, pero donde primó la voluntad de avanzar en base a la confianza. Creemos que éste es el camino a seguir para el mejor desarrollo de las políticas públicas de nuestro país, pero lamentablemente no es el ánimo que vemos en el debate actual", recordaba en agosto pasado Patricio Crespo, presidente de la SNA.
Sin embargo, la actual administración, en cumplimiento de uno de los compromisos del programa de gobierno de Michelle Bachelet, espera despachar este año (se había anunciado para septiembre de 2015) un proyecto que aborde definitivamente la situación de los temporeros, a través del envío de indicaciones sustitutivas al proyecto de ley que duerme en el Parlamento.
"El nuevo proyecto buscará corregir aquellos aspectos del proyecto que presentó el Gobierno anterior, que están en contradicción con la actual reforma laboral y hacerse cargo de las demandas de las organizaciones sindicales que cuestionan dicho proyecto", expresan desde el Ministerio del Trabajo.
En ese sentido, el primer aspecto es circunscribirlo a los temporeros, excluyendo a los trabajadores permanentes, que se rigen por el Código del Trabajo.
Asimismo, se ha establecido por parte de la mesa interministerial y la participación de los actores involucrados, que el estatuto deberá estar en concordancia con los compromisos internacionales a los que adhiere Chile.
Las temáticas que abordará el estatuto van desde los derechos colectivos, las condiciones de trabajo, la calidad del empleo, el cuidado infantil, temas de protección y beneficios sociales, las jornadas de trabajo, la capacitación, los contratos de trabajo y su control. La gran interrogante dice relación con la incorporación de elementos de flexibilidad, que es uno de los puntos que han defendido los fruticultores. De hecho, el sector frutícola desplegó un exitoso lobby con el objetivo de excluir a los temporeros de las disposiciones contempladas en la reforma laboral aprobada este año, por tratarse de un sector que tiene sus particularidades, con una fuerte influencia de los factores climáticos y con altos niveles de flexibilidad.
Al respecto, la seremi del Trabajo, comentó que "el proyecto de Estatuto de Trabajador Agrícola de Temporada se encuentra en su etapa de redacción y afinamiento de la propuesta", donde la cartera está trabajando en colaboración con un equipo técnico del Ministerio de Agricultura.
Fariña sostuvo que "se han presentado los contenidos generales del proyecto a las organizaciones sindicales del sector involucradas en su discusión, las cuales han manifestado su acuerdo en general. También se han presentado las líneas generales a organizaciones de empresarios, encontrando una acogida positiva, solicitándoles establecer una contraparte técnica para las consultas".

En ese sentido, adelantó que "en las próximas semanas se desarrollarán diálogos formales con todos los actores y se presentará la redacción del proyecto".

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