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sábado, 10 de diciembre de 2016

Agua de mar y tecnificación del riego para acabar con desertificación


El avance de los desiertos y las sequías son un problema que en 20 años serán insostenibles a menos que

se invierta en tecnología agrícola para el riego y los procesos mineros integren el agua de mar a sus faenas, creen los expertos.

Uno de los principales factores que genera la degradación de suelo fértil es la deforestación. Un mal que provoca a su vez, millonarias pérdidas para la producción agrícola. Actualmente el 21% del territorio nacional se encuentra afectado por el fenómeno de la desertificación o degradación del suelo fértil, y un 79,1% se encuentra en riesgo.
Al respecto, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) indica que la disminución de la capacidad productiva del territorio como consecuencia de esto se traduce en una merma de al menos 160 millones de dólares en el PIB.
Para el doctor en ciencias de la ingeniería y especialista en evaluación de proyectos de la Universidad de Santiago, Lucio Cañete Arratia, una de las medidas para enfrentar el avance de la desertificación en el país es fiscalizar mejor la Ley de Bosques, que obliga a reponer el equivalente al daño causado por la tala de bosque nativo. Esto, ya que una de las funciones que cumplen los árboles es, justamente, proteger el suelo.
"Hay mucha tala de bosques de tipo furtiva y no hay medios para obligar a la persona que realiza el corte para obligarla a que reponga ese daño. La única forma de aplicar la ley es aumentando los controles, mediante la vía tecnológica, a través de satélites o drones", propone el académico de la Facultad Tecnológica del plantel estatal. Esto, a objeto de "exigirles que se ajusten a la ley y realicen la recuperación pertinente", explica.
Por otra parte, el académico sostiene que las inadecuadas prácticas de riego y pastoreo que realizan los propios productores agrícolas también repercuten en la degradación de suelos. "Lo que se recomienda para esto es capacitar a los agricultores, a fin de que manejen mejor su campo. Para eso, hay muchas empresas de transferencia tecnológica que están financiadas por Indap", afirma.
"Los programas de capacitación para campesinos existen hace décadas, pero hay fenómenos contingentes que no han sido abordados, como la magnitud de la sequía, que se torna más extrema en Chile por el calentamiento global", enfatiza.
Para atacar las causas naturales de la sequía, indica que lo recomendable es poner urgencia a la construcción de embalses que retengan las escasas precipitaciones. "Chile está en varios proyectos de construcción de embalses en el Norte chico. Es algo que ya está en curso, los proyectos están en estudio y dentro de poco estarán en fase de licitación", anticipa.
"Lo ideal es que todas estas medidas se implementen de manera simultánea, a fin de generar un efecto simétrico. Es decir, que se materialicen los embalses, que los agricultores tecnifiquen el riego y que, a su vez, las prácticas agrícolas contemplen el cambio climático", sintetiza.
Para el meteorólogo y académico del Departamento de Ingeniería Geográfica de la Universidad de Santiago, Álvaro Mauro, la desertificación tomará ribetes críticos en un plazo no menor a los 20 años. El especialista en ciencias de la tierra apunta como una de las principales causas del fenómeno "el uso indiscriminado del agua por parte de la minería, lo que le quita posibilidades de riego a muchas localidades a nivel nacional. Es un tema que requiere más preocupación", señala.

Por eso, indica que una solución a esto es potenciar el uso de agua de mar por parte del sector para llevar adelante sus procesos. "Eso implica hacer una inversión fuerte en plantas desalinizadoras. Es un tema que se debe reforzar, profundizar y darle más énfasis", subraya.

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