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martes, 27 de diciembre de 2016

Lupino amargo es potenciado por Cooperativas


Cumplieron 18 años de vida y quisieron celebrarlo mostrando las iniciativas que más han contribuido a su desarrollo.

De esta forma, las cooperativas campesinas Boroa –los festejados– y AgroImperial fueron las anfitrionas en el predio ubicado en el sector Trihueche, comuna de Nueva Imperial, región de la Araucanía, para mostrar los avances del proyecto "Mejoramiento participativo in situ para disponer de líneas candidatas a variedad de lupino amargo", desarrollado por el Centro Carillanca del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), y apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).
Ambas cooperativas están integradas principalmente por agricultores de la etnia mapuche, muchos de los cuales son parte de la agricultura familiar campesina (AFC), quienes poseen un porcentaje importante de las 10 mil hectáreas de lupino amargo que existen actualmente en la región de La Araucanía, única zona del país donde se cultiva esta leguminosa.
"Entre los cultivos que la agricultura familiar debe proyectar se encuentran las legumbres, dentro de las cuales uno de los más relevantes es el lupino amargo, ya que el mercado lo está demandando para consumo humano", sostuvo el director ejecutivo de la Cooperativa Campesina Boroa, Carlos Inostroza. "Gracias a la investigación de INIA y FIA se ha logrado establecer una nueva semilla de la variedad Boroa-INIA, con la cual se obtiene mayor rentabilidad y mejor precio, y a través de nuestra experiencia en modelos de negocios, esperamos integrar a todos los agricultores en un esquema de innovación y emprendimiento orientado al mercado internacional", agregó.
Actualmente el lupino amargo se consume como snack y es altamente apetecido en Europa y en los países árabes, sin embargo, en Chile no existe un mercado interno para esta leguminosa. Su gran valor nutricional, alto contenido proteico (38%) y buena calidad del aceite que contiene su semilla, lo hace estar en línea con las nuevas tendencias en alimentación saludable. Su sabor amargo y la toxicidad de sus alcaloides se eliminan con remojo y sucesivos cambios de agua.
Hoy en día, una fracción importante del lupino amargo producido en la región de La Araucanía no puede ser exportado, porque no cumple con el calibre requerido para su comercialización en el mercado externo. Es por esta razón que INIA junto a FIA buscan un mejoramiento genético del grano y disponer de líneas avanzadas de alto calibre, con buen rendimiento, facilidad de cosecha y resistencia a la antracnosis, las que posteriormente serán candidatas a una nueva variedad de lupino amargo.
Innovación en leguminosas
"FIA gestiona desde el año 2015 el Programa de Innovación en Leguminosas, porque observamos oportunidades de mercado importantes, dadas las demandas crecientes de alimentos saludables y con alta calidad nutricional", explicó la directora ejecutiva de FIA, María José Etchegaray. "El lupino amargo es un apreciado alimento de consumo humano, y una variedad de mayor calibre permitirá aumentar la proporción exportable, lo cual beneficiará, a través de esta iniciativa a cerca de 5 mil familias de la agricultura familiar mapuche de la región de la Araucanía".
Cabe destacar que las líneas generadas en Chile constituyen la única alternativa para transferir nuevas variedades a la agricultura familiar campesina. Incluso, no existen en la actualidad programas de mejoramiento de lupino amargo en otros países, por lo que tampoco hay opciones para introducir variedades extranjeras a Chile.
El Seremi de Agricultura Alberto Hofer, quien participó de la actividad manifestó "hoy día vemos con alegría que nos estamos acercando a una variedad que nos va a permitir producir lupino de al menos 14 mm de calibre y ojalá mucho más, con fines exportables. Es una buena alternativa, hay un mercado y se debe fortalecer a través de este tipo de mejoramiento e innovación de semillas. Siempre es bueno que las instituciones a nivel nacional se junten para satisfacer las brechas tecnológicas que existen en las regiones, y así avanzar en conceptos de innovación como este, que provocan un tremendo impacto en la agricultura.

"El objetivo de este proyecto es obtener una nueva variedad de lupino amargo de alto calibre, que tenga el máximo de atributos deseables para el productor como son: alto potencial de rendimiento, resistencia a antracnosis y facilidad de cosecha. Esto es muy relevante para INIA, dado que la mayoría del lupino amargo en La Araucanía se encuentra en manos de la pequeña agricultura, es apreciado por el mercado importador y logra mejor precio cuando se ofrece un buen calibre de grano. Además, en todo este proceso los agricultores asociados han participado en la evaluación de las líneas en conjunto con INIA, lo que les ha permitido sentirse empoderados de la nueva variedad y protagonistas de lo que significa lograr un producto que satisfaga las necesidades del mercado y cumpla las expectativas", dijo Julio Kalazich, Director Nacional de INIA.

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