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miércoles, 15 de febrero de 2017

Ex-Comisario recuerda caso policial más impactante de los 90

Publicado: Miércoles, 15 Febrero 2017 07:04 Escrito por Mario San Martin
Quien fuera comisario local de la PDI y exprefecto en Ñuble, recordó esta semana - a 25 años- uno de los casos policiales más impactante a nivel nacional y donde tuvo un rol protagónico.

Sin duda, el asesinato del niño Víctor Zamorano Jones, en la noche del 30 de diciembre de 1992, es uno de los más brutales de que se tenga memoria en nuestro país.

La fragilidad de una vida de solo nueve años se quebró la noche de un 30 de diciembre de 1992 al interior de una casa en el exclusivo sector de Lo Curro, en la ciudad de Santiago.

El irracional actuar del avezado delincuente Cupertino Andaur, caracterizado por robar en domicilios, lo llevó a ingresar junto a otros dos cómplices al hogar de la familia Zamorano Jones. Una vez en el interior sustrae un radio cassette y en ese proceso se delata al tropezar con un colchón cayendo de bruces sobre el pequeño cuerpo del hijo menor de la familia, quien estaba solo en el hogar, puesto que sus padres permanecían en una reunión social y su hermano mayor, en una fiesta. El hecho hace huir a los dos acompañantes, pero Cupertino golpea al niño, Víctor Zamorano con una pistola 9 mm. para posteriormente violarlo.

El homicidio conmovió al país, la profusa cobertura mediática llevó a especular sobre la participación de familiares cercanos, teoría que se desvaneció con el trabajo riguroso de la Policía de Investigaciones a través de la Brigada de Homicidios. En esa unidad participaba un joven recién egresado a la escuela de Investigaciones, César Cortés, quien a la postre llegó a ser Prefecto de la PDI Ñuble.

Tras 25 años del crimen del menor, el policía recuerda cómo logró junto a otros detectives detener al autor del homicidio y revela datos exclusivos de la planificación para dar con el asesino en medio de una ola de rumores sobre las posibles causas y los responsables.

"Nos caracterizamos como personas de la zona de Curicó para no levantar sospechas, incluso a la usanza campesina", cuenta quien cumplió buena parte de su trayectoria profesional en Chillán.
"Teníamos información que Cupertino Andaur estaba ceca del terminal rural de esa ciudad de la región del Maule, fue un 13 de marzo. En horas de la tarde nos acercamos por calle O'Higgins con Manuel Rodríguez, una vez frente a él nos identificamos como policías, el hombre agacha la cabeza y se adelanta a decir que ya sabe por qué lo detienen", evoca Cortés sobre el desenlace del caso que lo mantuvo en vilo largas horas junto a sus compañeros.

La detención del autor confeso del crimen permitió esclarecer el caso y eliminar los antecedentes que "contaminaron" y generaron ruidos.
Por cierto, agrega el policía, "este caso marcó mi carrera, era solo un joven conocido dentro de los más antiguos como el 'chiporro' nombre que se le daba a los más nuevos".

La autoridad policial se remonta a aquellos años con la serenidad y orgullo de ser parte del esclarecimiento de uno de los homicidios más atroces que conoce la historia policial chilena, donde se ve involucrado un menor de edad.


"Es una profunda satisfacción profesional, lograr un éxito en una investigación de meses donde se reunieron pruebas científicas y un excelente grupo de profesionales en los que participó Luis Valenzuela, José Muñoz, mi tutor, Marco Escárate, Sandra Fuentealba, entre los que recuerdo. Aprendí mucho de aquella diligencia", acota hoy Cortés, quien se desempeña en la actualidad como subprefecto en Coyhaique.
Pena de muerte

Cupertino Andaur fue condenado a muerte pero el presidente Eduardo Frei conmutó la pena por la de presidio perpetuo a este hombre que llegó hasta tercero básico y que desde los nueve años comenzó a delinquir.
El caso dejó abierto el debate sobre la eliminación de la pena capital en Chile.

Cortés se declara contrario a la pena de muerte y estima que es un imperativo moral de todo policía abordar cada investigación, mantenerse al margen de toda presión, sea esta mediática, política o de otro tipo.
No olvida que en aquellos años la jueza del vigésimo tercer juzgado de Santiago Lucía Vaganay Troncoso ordenó prohibición de informar sobre el caso.

"No existe el crimen perfecto, solo una mala investigación", acota Cortés en referencia a casos aún no resueltos. Por esto la satisfacción, sostiene, de ser parte de un caso donde se utilizaron todas las herramientas científicas y profesionales, e incluso con muestras enviadas a Estados Unidos, para sus peritajes.

El ahora jefe policial de Coyhaique no se olvida "del abrazo entre mis colegas, una vez que detuvimos a Cupertino Andaur se vienen emociones por un trabajo de meses bien realizado y por traer a una familia que sufrió la pérdida de lo más querido como es un hijo, algo de consuelo, algo de paz".

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