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lunes, 20 de febrero de 2017

Incendios forestales producirían migraciones a otras ciudades

Publicado: Lunes, 20 Febrero 2017 07:05 Escrito por Efraín Moraga
Expertos sostienen que las poblaciones afectadas por la devastación del fuego se desplazarán hacia otros núcleos urbanos

y que la clave es avanzar en la reconstrucción.

Los incendios ocurridos en el sur de Chile han provocado la destrucción de 1.649 viviendas y dejaron a 7.507 personas damnificadas, según estadísticas de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi), y muchas de ellas podrían migrar a otras ciudades.

"Dada la situación de catástrofe, en una primera instancia van a haber algunos que quieran construir sobre esas cenizas, lo que podría estar asociado a procesos de resiliencia, y otro grupo que -frente al daño en ese ambiente que está cargado de afectividad- va a migrar a otros lugares", sostiene Luis Pino, psicólogo social y docente de la UDLA.

Según el experto, el desplazamiento de estas poblaciones no se producirá hacia lugares apartados de los núcleos urbanos que habitaban, sino que se concentrará cerca de su entorno. "Es probable que el traslado no sea muy distante geográficamente. Seguramente se quedarán en su región o incluso en la misma comuna", asegura el académico.

Otros expertos respaldan esta visión, manifestando que las migraciones se producirán hacia ciudades como Talca y Rancagua producto de la pérdida de empleos a consecuencia del desastre, situación que ya había ocurrido tras el cambio paulatino de la base económica de los poblados afectados por las llamas, principalmente de las regiones de O'Higgins y el Maule. "Los pocos empleos que se mantenían en estas localidades eran más bien en servicios como aserraderos, transporte y otros. Con pérdida de plantaciones forestales y equipos, gran parte de estos trabajos también se perderán", afirma Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura y Arte de la UDD.

Un caso emblemático fue la erupción del volcán Chaitén en mayo de 2008, que provocó la evacuación de alrededor de 4.000 de sus 7.000 habitantes. Muchos de ellos se radicaron en ciudades como Osorno y Puerto Montt.

Los expertos revelan que estas migraciones se producen cuando fallan las características que vuelven más resilientes a las localidades, cuya base fundamental es la anticipación y capacidad de respuesta. "La necesidad de traslado es el resultado de una falla múltiple de preparación y de respuesta para que una comunidad se pueda desarrollar normalmente en el lugar donde ocurrió el desastre. Una buena política de resiliencia genera buenas herramientas de prevención, adaptación y anticipación para que el impacto no sea tan grande", explica Emiliano Rodríguez, director y fundador de Pacífico, empresa de innovación que busca disminuir el riesgo ante desastres.

Desde la academia advierten que éste no es un fenómeno que se pueda tomar a la ligera y que requiere de una visión general que permita crear soluciones integrales en el tiempo. "Desde el primer momento en que se genera la emergencia hay que estar pensando en la reconstrucción, si no se piensa inmediatamente dónde situar a estas personas, se deja marcada la impronta para otros casos y después es muy complicado cambiarlo", afirma Margarita Greene, arquitecta urbanista.

Las consecuencias de los desplazamientos y falta de resiliencia afecta en mayor medida a la población más vulnerable, según advierten los expertos. "Lo más probable es que sean personas que pertenezcan al segmento más vulnerable de la población, en condición campesina, con trabajos precarios como temporeros, que si bien podríamos decir que están habituados a ciertas adversidades ambientales, esta nueva condición aumentaría más los riesgos psicopatológicos", advierte Pino.

Desde la academia aseguran que una apropiada y rápida respuesta es clave para reducir el impacto social y psicológico de una catástrofe, que trae como consecuencia el desplazamiento hacia otros núcleos urbanos y el abandono de los pueblos afectados, algo en lo que el Gobierno ya se encuentra trabajando. "El sentido más profundo de cada proceso, en las regiones de O'Higgins, Maule y Biobío, es que las familias permanezcan en sus terrenos, sin abandonar sus redes, su historia y su vínculo con la localidad y con el sector, lo que resulta fundamental para toda familia que ha desarrollado toda su vida -o gran parte de ella- en esos lugares, situación que ha sido trabajada y conversada con las familias", explica Iván Leonhardt, ministro (s) de Vivienda y Urbanismo.

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