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lunes, 6 de marzo de 2017

Situación del kiwi en Chile: ¿arrancar o seguir?

Publicado: Lunes, 06 Marzo 2017 07:01 Escrito por http://revistagrupoagro.cl
"Sobrevivir a la Psa no es el foco en el cual el agricultor debe centrar los esfuerzos, sino que mejorar la calidad con una fruta cilíndrica,

con buena materia seca y dulzor, un fruto visiblemente atractivo para competir con el desafiante mercado internacional. Hay que volcar nuestro trabajo hacia el huerto, solo ahí podremos producir fruta mejor y luego continuar con la cadena comercial".

De dulce y de agraz han tenido los productores de kiwis en nuestro país. De dulce porque hubo períodos donde el fruto entregó todo su potencial en cuanto a rendimientos y retorno económico. Los 80s y 90s fueron años dorados del fruto y en la década del 2000 se estabilizó como un producto recomendable, pero ya no en etapa de boom, por eso las hectáreas en nuestro país llegaron a 16.000 y 13.000 hectáreas respetivamente. Hoy, los productores de kiwi lloran por bajos rendimientos, por la Psa presente en gran parte de los huertos y por los precios. Y claro no es menor el tema. Pero como todo ciclo hay que trabajar y esperar la bonanza que confiamos en que llegue luego. Pese al escenario adverso hay casos exitosos que siguen funcionando con rendimientos por sobre las 40 toneladas por hectárea. Tal cual como leyó. Y es precisamente el huerto donde se detectó por primera vez la Psa en Chile en la zona de Longaví.

Hay que tener un tema muy claro: el futuro de la industria del kiwi en Chile no solo depende del mercado internacional, mercado que, por cierto, está creciendo en demanda y oferta y que muestra una competencia importante con grandes productores en el Hemisferio Norte, sino también depende de la capacidad que tengamos de invertir en nuevas variedades y en entregar frutos de mejor calidad. Si participamos en las grandes ligas, hay que competir por sobre las fortalezas del competidor, explica Carlos Cruzat, Presidente del Comité del Kiwi, quien conoce a cabalidad la realidad chilena del fruto. Y agrega: "tenemos que producir fruta más atractiva visualmente, más dulce y que llegue en mejores condiciones a las mesa de los consumidores; por eso debemos volcar nuestros esfuerzos al manejo de los huertos solo ahí obtendremos mejor calidad" enfatiza. Y asegura: "Las crisis se superan con calidad", así de simple.

Partiendo por el exterior el escenario del cultivo es el siguiente: hay una gran producción en el Hemisferio Norte. Países europeos como Italia siempre han sido grandes productores. Hoy se suma Grecia que pasó de producir 90 mil toneladas al doble, 180 mil toneladas. Entonces Grecia, añade Carlos Cruzat, está aportando al mercado un volumen importante, a un costo de producción más bajo y saliendo un poco más temprano que Italia y con una fruta de buena calidad donde el control de las cosechas lo ejerce el Gobierno. Europa hoy produce más, cuenta con un tipo de cambio desfavorable, una economía más lenta y quedó fuera del mercado ruso. Con esta realidad el viejo continente ha tenido que salir a buscar mercados alternativos a su consumo interno que ya en sí es alto. Por lo tanto el principal afectado, señala Cruzat, es el Hemisferio Sur "porque cuando sale la fruta chilena, llega a un mercado donde aún hay presencia de la producción del Hemisferio Norte, lo que provoca que la venta de oferta chilena sea en una ventana más corta. Sin embargo, Chile continúa teniendo una importante demanda desde Estados Unidos y el resto de Latinoamérica".

¿QUIÉNES COMPRAN Y COMEN KIWIS?
América sigue siendo nuestro principal importador, Estados Unidos y América Latina consumen un 40% de nuestro fruto y sabiendo la amplia oferta que tiene Europa hemos bajado de un 45% a un 37%, explica Carlos Cruzat. "Hemos crecido significativamente en China con 25 mil toneladas. Pero sabemos que la competencia es fuerte y para seguir siendo un oferente válido debemos mejorar la calidad y eso significa regresar nuestro trabajo, a los huertos a producir fruta cilíndrica y con menor cantidad de Categoría 2", señala.

El principal consumidor del kiwi en el mundo es China, de donde además es originario el fruto. Los chinos tienen el equivalente al consumo mundial y la misma producción, claro que en una forma muy rudimentaria y bastante artesanal, por ahora. Es decir producen lo que consumen. Europa dice el Presidente del Comité, es el gran consumidor: España, Italia, Francia y Alemania son grandes compradores, este último recibe 100 mil toneladas anuales además de su producción.

Y es que al europeo le gusta el kiwi, sabe que tiene propiedades que son inigualables, que su contenido de vitamina C y antioxidantes es importante y además, es una fruta que le gusta mucho combinada con otras, porque aporta visualmente colorido y la acidez justa.

LA BACTERIA
La bacteria fue detectada en Chile el año 2011 en la zona de Linares, que es por lejos la provincia más afectada. Por eso es la Séptima Región junto con la Octava las zonas huertos tienen Psa. La razón es porque esas regiones tienen las condiciones óptimas para que la bacteria se desarrolle y prolifere. Como todas las bacterias, explica Cruzat, la Psa tiene una adaptación a ciertas condiciones que en este caso están determinadas por la temperatura media durante el año: con un extremo superior a 25 grados deja de estar activa y bajo 7 grados disminuye su actividad, pero sigue estando activa, eso sumado a que se moviliza a través de la humedad y el agua sobre el follaje permite que actúe con mejor efectividad.

Los más sensibles son los cultivares diploides y los tetraploides por eso los más susceptibles son los kiwis rojos y amarillos, pero en Chile el 96% de nuestra producción es verde, es ese sentido el cultivar Hayward es el menos sensible.

La Psa tiene dos grandes vías por las cuales produce daño dice el Presidente del Comité del Kiwi. Una es directamente sobre el tejido verde o leñoso; cuando la bacteria ingresa al tronco, la planta se defiende con una exudación rojiza que taponea los vasos conductores, los obstruye y, por lo tanto, hay que cortar esa parte que se secó o marchitó. Es este caso las más afectadas son las plantaciones más jóvenes o estresadas, en cambio las plantaciones más viejas responden mejor. "En todo caso hay que hacer un manejo sanitario que previo la llegada de la Psa no se hacía y que agrega un costo de unos 1.000 dólares por hectárea", comenta.

Por otro lado la bacteria provoca pérdida de rendimientos cuando la bacteriosis ataca al botón de la flor en primavera, eso genera un tizón de flor y una pérdida del 70% de la flor, o bien produce deformaciones del fruto que al final son descartadas como categoría 2.

ARRANCAR O SEGUIR
En cuanto al futuro de los huertos Cruzat señala que en las variedades verdes es razonable seguir con ellos porque se pueden lograr buenos resultados, a modo de ejemplo señala el caso de Longaví, con Psa desde el 2011 y que hoy lleva dos temporadas con rendimientos sobre las 40 toneladas por hectárea, donde se hacen todos los manejos necesarios. Incluso hay huerto donde hoy la Psa es menos relevante hay temas más importantes como el Vertisulum o la enfermedad de brazos. Ahora en las variedades amarillas y rojas el tema es difícil, en ese caso hay que invertir en más protecciones y en algunos casos es necesario coberturas plásticas con el costo que ellos implica.

Para el control efectivo no hay una solución única. Existe un programa fitosanitario durante todo el año, con momento de mayor dedicación como la primavera, especialmente cuidando la floración. Es un programa que se basa en la profilaxis predial, en la extirpación temprana de las zonas afectadas y una cobertura con programas sanitarios en base a cobre principalmente y en algunos casos antibióticos o productos biologicos. También se puede usar elicitores para la generación de autodefensa de la planta como acibenzolar o quitosano.

"No es posible erradicar la plaga, se va a quedar, hoy se controlan las zonas en base a la contaminación que sufre para hacer lo más amigable la convivencia con la enfermedad", explica Carlos.

LA RECETA PARA SALIR DE LA CRISIS
Cuál es la tarea según Carlos: trabajar en la calidad. La idea es producir solo por defecto fruta de categoría 2 que a la fecha tenemos un 30% o más, el 60 ó 70% restante es categoría 1 mejorable. Eso implica producir frutos cilíndricos, hacer un raleo intensivo antes de la floración, lograr una buena polinización y para lograrla hay que contar con todos los machos productivos que corresponden bien podados y vigorosos, abejas de buena calidad y condición, y tener la suerte de una buena temperatura para que ellas trabajen , bien, de lo contrario hay complementar con polinización artificial.
Lograr un fruto dulce depende del potencial dentro de la fruta, hacer un buen anillado en pos cuaja y en verano, deshojar bien para tener un fruto más iluminado. El fruto debe llegar maduro a la mesa del consumidor, para ello hay que cosecharlo idealmente sobre los 6.5 a 7 grados brix.
"Desaparecerán quienes no estén dispuestos a reconvertirse", finaliza.
AGRÍCOLA GARCÉS: CÓMO CONVIVIR CON LA PSA Y TENER ALTOS RENDIMIENTOS

Agrícola Garcés es un caso digno de destacar, tienen el primer huerto que dio positivo con PSA en Chile el año 2011, hoy ese mismo huerto tienen rendimientos que superan las 40 toneladas por hectárea en las dos últimas temporadas. Joaquín Calvo es el Zonal Centro Norte y Jefe del Programa de Kiwis de Agrícola Garcés, es ingeniero agrónomo de la PUC y nos explica que la detección se produjo en el campo de Bodegas, en Longaví hacia la costa, campo que había sido comprado ese mismo año y que tenía 125 hectáreas de kiwis plantadas entre los años 2004 y 2007.

Manejan kiwis en cantidades importantes: tienen producción propia de aproximadamente 100 hectáreas de kiwi Hayward entre la Sexta y Séptima Región, y 53 hectáreas de kiwi amarillo, además trabajan con cerca de 30 productores entre la RM y la VII Región, todas convencionales. Del total de los campos propios de Garcés, en la variedad Hayward tienen 90 hectáreas positivas y 13 del amarillo. Desde el 2011 han arrancado solo 25 hectáreas por la PSA, que fueron el foco inicial, estaban sumamente afectadas y además eran las plantaciones más nuevas del campo, señala Joaquín Calvo.

Reconoce que en un comienzo tuvieron una baja en su rendimiento. La temporada 2011 – 2012 el huerto estuvo muy afectado por la PSA, lo que provocó mucha muerte de plantas macho, muerte de botones y de cargadores completos. Ese año la producción bajó a 25 toneladas por hectárea en el campo de Longaví.

¿Cómo han logrado ese rendimiento?
El mismo año que fue detectada la bacteria, comenzaron con el calendario de aplicaciones cúpricas. También usaron productos biológicos como nacillus y aplicaciones de antibióticos pre flor.

"Comenzamos con la desinfección de herramientas, al principio muy básica, hoy ya podamos con dos juegos de tijerones para realmente lograr una buena desinfección. También hacemos controles con cúpricos después de cada labor que significara una herida en la planta y aplicaciones previas a condiciones climáticas adversas como lluvias y heladas o después de eventos de vientos fuertes", explica.
Otro punto importante, agrega es la limpieza del huerto, la idea es llegar al otoño con un huerto sin fuentes de inóculo, es decir, durante el verano eliminar plantas y brazos muertos.

Parte del éxito, señala el ingeniero agrónomo, ha sido también mejorar la condición de los cuarteles más débiles, para eso hicieron camellones en los huertos débiles, con buenos resultados, por eso lo replicaron con éxito en la mayoría de los sectores. Hoy la preocupación está centrada en los problemas de infiltración, nos hacen mermar la calidad de la fruta y además lo mejor es tener un huerto sin pozas ya que los kiwis son muy sensibles a la asfixia radicular. Y las plantas débiles son más sensibles a la PSA.

"Hemos adoptado nuevas técnicas para afrontar las bajas productivas que implica la PSA. Hemos aumentado el número de yemas por ha., lo que nos ha hecho afrontar de mejor manera la muerte de cargadores y de botones florales. Sumado a este efecto nos ha ayudado a mejorar nuestra calidad de fruta, el elegir realmente botones más cilíndricos en el raleo".

¿Se puede vivir con PSA?

No es una pregunta fácil, depende del aspecto climático que es muy determinante. Es más difícil convivir con la bacteria en la Octava Región que en la Séptima o en la Sexta, y eso exige mucha dedicación por parte de los productores de esa zona.

Por otro lado, dice, lo que se produzca debe ser fruta de calidad, cosméticamente aceptable, con buena materia seca y buenos sólidos solubles, "ahí debe estar nuestro foco y no en cómo sobrevivir con la enfermedad, porque hoy sobrevivir con fruta regular no es suficiente"

AGRÍCOLA LOS PUQUIOS: LA REALIDAD DE LOS ORGÁNICOS

Francisco Yávar de Agrícola los Puquios es productor de la Octava Región, zona de Coihueco. De las 10 hectáreas que tenía, hoy quedan solo 5, todas positivas desde el año 2013. Los huertos son orgánicos, de variedad Hayward que fueron plantadas escalonadamente entre los años 90 los primeros huertos hasta el año 2009.

El año 2013 el huerto dio positivo PSA y de ahí en adelante la producción que hasta la fecha había sido un éxito, ha bajado considerablemente, tanto que la última temporada no cubrió los costos operacionales. El rendimiento previo PSA era del orden de las 35 toneladas por hectárea considerando que toda la producción es orgánica. El mejor año llegaron a tener 38 toneladas embaladas exportables. Los primeros efectos de la PSA dieron como resultado una baja considerable en el rendimiento, 20 toneladas el primer año, 15 toneladas el segundo y la temporada pasada fue definitivamente desastrosa: 6 toneladas, temporada que se agudizó por una helada que sufrió el huerto en septiembre del 2015. "Por supuesto que con esos rendimiento el huerto ya no es rentable porque mis costos son cercanos a las 12 ton/ha", explica. Para esta cosecha Francisco espera que los rendimientos estén mucho mejor, al menos así se visualizan.

¿Qué manejos hacen para mejorar esta situación?

Lo que se puede hacer dentro de mi condición de orgánico y dentro de las capacidades económicas porque el costo se disparó mucho con los controles cúpricos: controlamos con cobre, se hacen aplicaciones de postcosecha, post caída de hojas, poda y continuamos hasta que el huerto me permita entrar con el pulverizador, después solo puedo hacerlo con motobomba de espalda Además hacemos una aplicación de polisúlfuro de calcio entre la poda y los inicios de brotación. Sumo a esto desinfección permanente de equipos, tijeras, pedilubios, control de acceso, etc.

En cuanto a la poda, explica, hacemos una poda orientada a asegurar carga, desde que tengo la PSA proyecto un 40% más de cargadores, con eso aseguro una parrilla de 20 a 25 ton. a cosecha, es dramático ver cómo mueren brazos y abortan botones en los meses de octubre en adelante, después de formados los frutos no hay mucho más que hacer...

¿Consideras posible vivir con la PSA?

En mi caso ha sido difícil, más de lo que esperaba. Yo pensé que siendo orgánico el huerto tendría una condición más favorable porque estaba acostumbrado a convivir con bacterias y rendía perfecto porque su estructura de autodefensa funciona bien. Pero con la PSA no fue así, es necesario apoyarlo con muchas aplicaciones y manejos adicionales. Además tengo una condición del huerto que también es adversa, es un huerto muy vigoroso lo que aumenta las condiciones de entrada y propagación de esta bacteria.

"Un huerto que está constantemente en evolución, que está creciendo, generando brotes, multiplica las condiciones para que entren las bacterias, como autocrítica asumo no hacer limpieza y eliminación de material contaminado y ortopedia en brazos faltantes", indica.

"Ya le he dado un par de años de oportunidades, pero si sigue con rendimientos bajo 20 toneladas por hectárea no es rentable, pero es una decisión difícil arrancar porque durante años esta fue la joya del campo", finaliza.

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