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miércoles, 24 de mayo de 2017

Japonesa se vino a Chile por amor y hoy es productora de aloe vera

Publicado: Miércoles, 24 Mayo 2017 07:00 Escrito por Luis Rivera
Su amor por un chileno y por la tierra fue lo que llevó a la japonesa Hisako Ikeda a dejar su vida en Gifu,

una ciudad de alrededor de 400 mil habitantes de la provincia de Chubu, en el centro del país del sol naciente, para radicarse en el sector Las Loicas de Quebrada de Talca, en la comuna de La Serena, y convertirse en pequeña agricultora y una de las principales productoras de aloe vera de la zona.

Antes de venir a nuestro país, en 2005, Hisako trabajaba para un centro de extensión agrícola en la prefectura de Mie y realizaba capacitaciones para el mejoramiento de la calidad de vida de las agrupaciones de campesinas. “Yo amaba muchísimo mi trabajo”, afirma. Estando en esas labores postuló para ser voluntaria de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) y la destinaron a trabajar en San Nicolás, en la Región del Biobío.
Estaba a punto de terminar su misión en Chile cuando por esas casualidades del destino conoció en Santiago a su actual pareja, Gustavo Parra Espinosa. Fue un día que ella fue a dictar una charla sobre cultura japonesa a una academia de yudo donde él impartía clases. “Nunca pensé que esa experiencia me llevaría a tomar una de las decisiones más drásticas de mi vida. Este hombre me habló de vivir en el campo, algo que siempre soñé, y me enamoré. Fue algo mágico. Comenzamos a pololear y decidí quedarme acá, dejando el trabajo y mi vida en Japón”, recuerda.
Luego de vivir en la capital durante algunos meses, la pareja optó por irse a Quebrada de Talca para formar un hogar y emprender. En este árido sector rural vivía la madre de su pareja, así que no dudaron en comprar un terreno de dos hectáreas, donde actualmente crían a sus hijos Takeru, Kenji e Izumi. Allí planifican sus proyectos agrícolas y también tienen un dojo para practicar artes marciales en familia.

Firme con su proyecto
Fue en 2007 cuando Hisako apostó por el cultivo de aloe vera en su predio. Hasta la comunidad de Quebrada de Talca llegó un proyecto para construir una planta procesadora de gel y alrededor de 60 productores se sumaron. Se hicieron capacitaciones y a cada participante se le entregaron 200 plantas. “Lamentablemente la iniciativa no prosperó y la gente comenzó a sacar los cultivos al ver que no era rentable, pero nosotros nos mantuvimos firmes y después de ocho años de dedicación y esfuerzo tuvimos las primeras ventas”, comenta la campesina japonesa.

En su decisión de persistir con el aloe vera está el hecho de que se trata de una planta poco explotada en el país y con múltiples propiedades medicinales y estéticas: Mediante su aplicación externa regenera las células de la piel (quemaduras y arrugas), elimina el acné y la caspa, combate la celulitis y es beneficioso para el cabello, mientras que su consumo aumenta las defensas, alivia los dolores estomacales e infecciones bucales, reduce el azúcar en la sangre y posee efectos analgésicos antiinflamatorios, desintoxicantes y analgésicos, entre otras cualidades.

Hisako cuenta actualmente con 3.000 plantas, cuyas hojas vende a una empresa de Valparaíso que las envasa y comercializa en los supermercados Jumbo de la Región Metropolitana. En todo este camino -afirma- ha sido fundamental el apoyo del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), que le ha brindado incentivos productivos, asesoría técnica y, recientemente, un kit tecnificado de riego por goteo de origen israelí, que le permitirá aprovechar al máximo el recurso hídrico. “Me han enseñado a hacer muchas cosas por mí misma y esos conocimientos los podré ocupar cuando lo necesite”, dice.
Las quiere hacer todas
Entre las muchas metas de la productora japonesa están el dar valor agregado a sus productos y eliminar los intermediarios. “Quiero imitar un poco lo que se hace en mi país. Allá se abre la hoja de la planta y se vende el gel al vacío. Acá se comercializa entera y mucha gente no sabe cómo ocuparla y pierde sus beneficios. Con yogur o con salsa de soya para el sushi queda muy rico. Mi idea es ser yo quien venda directamente a los locales, para tener más platita y dar a conocer sus propiedades”, enfatiza.
A este proyecto, la agricultora suma la crianza de caprinos, la elaboración de queso de cabra con especias, el cultivo de hortalizas como habas y cebollas, la producción de miel y, dentro de poco, la fabricación de una cerveza artesanal con aloe vera. Y por si fuera poco, también desea agregar a sus actividades el turismo rural.
La historia de la aventurera Hisako ha traspasado los límites de Quebrada de Talca. A comienzos de este año llegó un equipo de la televisión japonesa, que le dedicó un espacio de media hora para contar su transición desde ese país oriental hasta este rincón de Sudamérica, además de su amor por el campo y por un chileno.

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