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martes, 30 de mayo de 2017

Truficultura chilena entra a jugar en las grandes ligas

Publicado: Martes, 30 Mayo 2017 07:01 Escrito por Mario San Martin
Con la primera cosecha de la temporada 2017, la empresa Agrobiotruf dio inicio al proceso de exportación de trufa negra a los mercados de Alemania, España y Estados Unidos,

en una clara muestra de las interesantes proyecciones que tiene el cultivo de este hongo en nuestro país.

La actividad realizada en el campo de Katankura en Coihueco, contó con la participación de representantes de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y Corfo, entidades que a través de distintas instancias de apoyo han sido clave para el desarrollo de este rubro que aspira a llegar a las 1.000 hectáreas productivas al año 2025, lo que posicionaría a Chile como un actor relevante con un 10% del mercado mundial.
Llamada el “diamante negro de la cocina”, la trufa negra o trufa de Perigord es un hongo micorrícico que crece en simbiosis con diferentes especies de árboles como el avellano europeo, el encino y el roble. Se considera un producto gourmet tan cotizado como el caviar y tiene múltiples aplicaciones en la gastronomía, pudiendo ser utilizada por ejemplo para sazonar y agregar un aroma especial a risottos, pastas, quesos y carnes, entre otros. Actualmente su valor fluctúa entre los US$800 y US$2.000 por kilo pagado a productor.

Pioneros en Sudamérica
El trabajo desarrollado por Agrobiotruf S.A. con el apoyo de FIA a partir del año 2009, ha permitido validar su cultivo en Chile “produciendo actualmente trufas de alta calidad gastronómica y sentando las bases para convertir a Chile en un país exportador de este producto”, destaca el socio fundador de la empresa, Rafael Henríquez.
Lo anterior tuvo como resultado que Chile se convirtiera en el primer país de Sudamérica en cultivar y cosechar el hongo y “hoy el 80% de las truferas existentes en el subcontinente han sido gestionadas por Agrobiotruf”, cuenta orgulloso Henríquez. Una de las novedades introducidas fue el uso de perros adiestrados en la detección de las trufas bajo tierra, que reemplazan la tradicional utilización de cerdos o jabalíes para esta tarea.

Las iniciativas Agrobiotruf-FIA han implicado un manejo agronómico intensivo, con miras a aumentar la producción de las truferas nacionales, así como la entrada en producción de truferas jóvenes. Este impulso ha incentivado además la articulación de pequeños productores en una asociación de truferos, la cual ha permitido generar vínculos comerciales para exportar los productos y optar de esta manera a mejores precios en el mercado internacional.
“Este emprendimiento posee elementos de innovación evidentes, y hoy se presenta con interesantes perspectivas puesto que con el paso de los años la producción y la agregación de valor han aumentado de manera sostenida”, señala el jefe de Programas y Proyectos de FIA Rodrigo Gallardo. “Para la trufa existe un mercado internacional consolidado, por lo cual con estas iniciativas estamos ampliando nuestra canasta de productos exportables”, agrega el ejecutivo.

Emprendimientos como Katankura (empresa de Coihueco dedicada a la elaboración de productos trufados de exportación) y la recién creada Ruta Gourmet Secretos del Ñuble (fruto de un programa asociativo de Corfo) son muestras de las posibilidades que se abren a partir del cultivo de la trufa, “generando una oferta que porta la identidad territorial y cultural de la zona”, subraya Gallardo.
A la fecha Agrobiotruf reúne a cerca de 80 hectáreas plantadas, correspondientes a 30 socios entre las regiones O’Higgins y Aysén. A nivel nacional en tanto, los productores de trufas ascienden a 60, totalizando más de 450 hectáreas. “En el año 2016 se cosecharon 200 Kg de trufas en Chile, mientras que para 2017 se proyecta una producción de 300 Kg”, precisa Rafael Henríquez. “El rendimiento promedio esperado para los cultivos en plena madurez, a 14 años de establecidos, es de 30 Kg de trufa fresca por hectárea”.

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