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lunes, 24 de julio de 2017

De San Carlos a Estados Unidos con “La Mentirita Blanca”

Publicado: Lunes, 24 Julio 2017 07:04 Escrito por Carla Aliaga
“La mentirita blanca” nació como un proyecto de título profesional, Tomás Alzamora Muñoz quería sacarse buena nota.

Pero no solo consiguió eso, sino también el premio al mejor guión en el Festival Internacional de Cine de Miami y una recepción chilena de espectadores que superó todas las expectativas del director y el elenco. Filmada en San Carlos, San Fabián y Chillán, la cinta consiguió ser exhibida desde Antofagasta hasta Punta Arenas, consiguiendo un lleno total en las salas comerciales y alternativas del país.

Hoy, Tomás saca cuentas alegres de lo que partió como un proyecto audiovisual y terminó por posicionarse entre las películas de mayor impacto en el cine chileno. Sin duda, un aliciente para seguir trabajando. “Estamos súper felices por todo lo que pasó. No teníamos las mejores condiciones para distribuir nuestra película, pocas copias y la nuestra no fue una campaña comercial millonaria. Aún así, fue la misma gente la que nos tiró para arriba y nos hizo permanecer en cartelera.

- ¿A qué crees que se debió el éxito de la película?
- A la gente que ha estado soportando este proyecto durante los tres años y son esas mismas personas las que nos apoyaron con la salida de la película. Más que tener una campaña millonaria, es el apoyo de los amigos, los sancarlinos y toda la comunidad ñublensina. Esta es una película distinta, entretenida y la gente lo notó. La crítica estuvo súper buena y se dieron cuenta que hubo una propuesta distinta. Es mi primera película, y aprendimos mucho. También estamos muy agradecidos de nuestra distribuidora “Storyboard Media”, que creyó en nosotros, porque independiente de los números, hay muchas películas que se hacen en Chile y muy pocas logran llegar a los cines, ese fue nuestro mayor sueño, más que llenar las salas o tener un alto número de espectadores.

- ¿Se cumplió entonces el objetivo?
- La idea central era poner a Ñuble en la pantalla grande y en ese sentido estamos agradecidos porque fue una distribución a lo largo de todo Chile. Fue bonito ver cómo los ñublensinos se pudieron ver en la pantalla grande. De repente estaba en Punta Arenas y aparecía un coterráneo y eso era súper lindo. Es rica también la recepción que hubo en las salas, la gente se reía mucho, y eso me deja súper tranquilo, el objetivo se logra. Se pasa bien, pero al mismo tiempo te deja temas para reflexionar. Así es que estamos súper contentos para ser nuestro primer experimento.

- ¿Qué se puede mejorar?
- Según la cantidad de copias que teníamos y los pocos horarios, los números son súper buenos. Si hubiéramos entrado con 70 copias como lo hacen las grandes producciones y en todos los horarios, podríamos haber llegado a 40 mil espectadores, pero no teníamos esas condiciones. También era una película rara, porque mezclamos a la Catalina Saavedra con el “Guatón” Salinas y la gente no entendía mucho. Generalmente también las películas que triunfan tienen puros rostros conocidos, pero acá además de Rodrigo, la Cata y Daniel (Antivilo), había un rapero y pura gente de Ñuble que colaboró. Entonces, para lo que teníamos, estamos súper felices y conformes.

- ¿Qué aprendiste?
- Que el mito de que el cine es elitista y que solo es para millonarios, fue derribado.
Aprendí que hacer una película es una cosa y distribuir es otra muy distinta. Era un terreno muy desconocido y a veces uno no tiene el alcance para negociar o hacerle el peso a películas chilenas con campañas millonarias. El cine es un negocio súper pesado donde se mueve mucha plata. Hay que trabajar más en las políticas para poder proteger el cine chileno y que se mantenga más en las salas. Es importante trabajar en eso para tener mejores condiciones para todos los que hacemos películas.

-¿Ahora qué viene?
- Estoy empezando a escribir una nueva película, estamos postulando a los fondos para poder empezar a trabajar con alguna ayuda económica, sin que sea todo de nuestro bolsillo. Quiero seguir trabajando con Rodrigo Salinas como protagonista y tengo ganas de filmar en Estados Unidos. Trabajo en la historia de un chileno que llega a ese país en busca del sueño americano y finalmente termina haciendo cosas que él nunca creyó que podría hacer. La idea es hablar de la inmigración, porque Chile se está poniendo un poco racista y xenófobo con nuestros hermanos inmigrantes, pero qué pasa cuando un chileno se va a vivir fuera de su país. Un balde de agua fría para que despabilemos un poco.

Me gustaría hacer una película bien latinoamericana, incluir a actores cubanos, norteamericanos, colombianos. Dejar en evidencia los movimientos de inmigrantes afuera, una historia que tenga harto sabor latinoamericano. No sé cuanto pueda costar ese proyecto, pero debe ser bastante más caro que “La mentirita blanca”.

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