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sábado, 1 de julio de 2017

Quillay, un sofisticado y prometedor negocio

Publicado: Sábado, 01 Julio 2017 07:00 Escrito por Fuente: Diario Financiero
Años de investigación para desarrollar unos 30 productos y ventas por más de US$ 20 millones anuales dan cuenta de esta favorable perspectiva.

Dos décadas de investigación a cargo del científico y académico Ricardo San Martín permitieron establecer que el quillay es un árbol con propiedades únicas a nivel mundial, las que van mucho más allá de ser un “secreto de naturaleza” y a partir de las que se han desarrollado más de 30 productos de alta sofisticación, que hasta ahora se usan en las industrias agrícola, de alimentación animal y humana, de diagnóstico médico, farmacéutica, cosmética y minera.

Claro que el objetivo es ir por más y la evolución del mercado reafirma esta intención, ya que una demanda cada vez mayor por productos más naturales tiene creciendo a toda marcha a empresas como Desert King International (DKI).

Hace un tiempo esta firma estadounidense se hizo con el 93% de Natural Response, la operación en Chile que surgió a partir de los hallazgos de San Martín en torno a la extracción de las más de 300 saponinas que contiene el Quillay, y que hoy tiene ventas por más de US$20 millones anuales.



Una de las ventajas de estas moléculas es que sustituyen aditivos artificiales en aplicaciones tan específicas como, por ejemplo, el potenciamiento de vacunas humanas como las de la malaria o el herpes, haciéndolas más eficientes en dosis menores. Igual pasa en alimentación, con las espumas de bebidas gaseosas y cervezas que en algunas zonas de Estados Unidos y de Europa a estas alturas se exige que sean de origen natural.

Andrés González, gerente general de Desert King Chile (DKC), quien hace cerca de un año asumió este cargo en el marco de un proceso de profesionalización de la firma, explica que dada la sofisticación de estos elementos, casi la totalidad de la producción se exporta con destino a Estados Unidos, México y Europa (salvo una fracción que le venden a la mina Radomiro Tomic de Codelco). En el último tiempo, eso sí, el mercado asiático está ganando más participación en los envíos de la firma, que este año espera alcanzar una utilidad en torno a los US$ 4 millones.

La gracia del Quillay, especie que en el país está presente entre las regiones de Coquimbo y La Araucanía, es que a diferencia de otras plantas de las que se extraen las saponinas (como la jojoba, yuca, que también produce DKI en México y Perú) posee una mayor concentración de esta sustancia que produce como parte de sus mecanismos de defensa, ante las agrestes condiciones en las que se originan los bosques esclerófilos de los que está especie es parte.

Otra de sus ventajas es que los años de investigación ayudaron a adelantar la carrera haciendo que actualmente algunas de las saponinas del quillay sean las únicas que tienen las patentes y autorizaciones de la FDA y la FAO para el uso y la investigación en vacunas humanas. Lo mismo en otras de sus aplicaciones a partir de sus características emulsionantes y surfactantes.

Un negocio desconocido
La alta especialización de algunos de los productos que la empresa obtiene a partir del Quillay, que se trata con un sistema sustentable de poda y no la extracción total de la corteza, que termina matando la planta, hace que por ejemplo el pequeño frasco que contiene la saponina de alta concentración que se usa en las vacunas alcance un precio de US$46 mil.

En lo que respecta a alimentación animal, los productos de DKI, que tiene el 70% del mercado mundial de saponinas, están enfocados a cerdos y aves, donde ayudan a reducir el uso de antibióticos (porque la saponina mejora la absorción de estos medicamentos), pero según adelanta González las investigaciones de la empresa están apuntando ahora a la industria salmonera.

El ejecutivo comenta que para obtener la producción actual requieren tratar anualmente 10 mil toneladas de biomasa, la que obtienen de la poda que hacen de bosque nativo a partir de contratos que tienen con más de cien propietarios en las regiones de O’Higgins y El Maule, para lo cual cuentan con planes de manejo aprobados por Conaf, los que establecen que este proceso sólo puede realizarse cada cinco años.

“Podamos las ramas que no tienen destino, elegimos cuál será el tronco y orientamos el crecimiento con la poda lo que potencia el árbol”, explica González y añade que la intención es expandirse a la Región de Biobío en la medida en que vayan copando su capacidad de abastecimiento.

Los procesos de corte y extracción de la saponina (donde sólo usan agua y temperatura) han evidenciado su sustentabilidad, pues de acuerdo con cifras de ProChile, las exportaciones de corteza de quillay que totalizaban US$ 1,5 millón, se incrementaron hasta US$18 millones el año pasado considerando los productos terminados que exporta Desert King. De esta forma, entre 2010 y 2015 los envíos finales se expandieron 20% anual, mientras que en ese lapso el mercado original se expandió 15 veces.

González comenta que para los próximos tres años aprobaron un plan de inversión por US$8,5 millones, que en parte destinarán a avanzar con un proyecto de domesticación del quillay (ver recuadro) y en dividir sus procesos productivos, para lo cual están construyendo una nueva planta de Casablanca, que se sumará al laboratorio que actualmente poseen en Quilpué.

Estas instalaciones son necesarias para cubrir demanda que la firma ya tiene comprometida, porque según comenta González, esta tendencia de la traza verde seguirá imponiéndose y eso, sumado a las investigaciones que siguen realizando para descubrir nuevos usos para los cerca de 300 tipos de saponinas del quillay, asegura un crecimiento exponencial de la demanda por estos productos, logrando sobreponerse al hecho de que la saponina de origen natural tiene un costo mayor que la sintética.

El tercer eje del plan de desarrollo de Desert King en Chile es la instalación de un segundo laboratorio de especialidad en Curauma.
Un proyecto de domesticación

La proyección con la que trabajan en Desert King Chile es que a 2025 la superficie de bosque nativo de quillay existente será insuficiente para abastecer la demanda, razón por la que una de sus áreas de investigación tiene que ver con la domesticación de esta especie.

De hecho, la estimación es que a 2033 se requerirán 30 mil toneladas de biomasa obtenidas de la poda del árbol para tratamiento y extracción de las saponinas y otros sólidos solubles, a partir de lo cual se obtienen los 30 productos que actualmente comercializan y que se diferencian por el grado de concentración y el tipo de saponina que contienen.

Este proceso se realiza a partir de la obtención de un concentrado que es purificado utilizando procesos sustentables, que aseguren la inocuidad del proceso.

En este contexto es que tras clonar este árbol y desarrollar plantaciones de alta densidad, ahora llegó el momento de entregar esos quillayes a productores como reemplazo, por ejemplo, del pino o el eucalipto, que como método de defensa envenenan el ambiente, a diferencia del quillay que tiene una relación simbiótica con su entorno.

El gerente general de la firma cuenta que dado que la rentabilidad de estas plantaciones es menor comparada con estas otras especies forestales, el plan que la empresa tiene previsto aplicar en las zonas de Los Ángeles y Linares, considera que la firma asume la mantención de los árboles y firma contratos de largo plazo para la compra de la producción maderera.

Al mismo tiempo el proyecto considera capacitar a los propietarios en apicultura para que puedan producir miel de quillay, que tiene varias propiedades que la hacen más apetecida.
Además, ofrecerán un incentivo para la tenencia de ovejas, animales que funcionan como desmalezadores naturales para estas plantas y permitirían ingresos extra para estos clientes.

El objetivo, explica Andrés González, es que este año puedan completar varias hectáreas plantadas bajo este esquema que apunta a perfeccionar el modelo de negocio de estos agricultores o planteándose como una alternativa de reforestación tras los masivos incendios que afectaron a la zona centro sur del país este verano.

Una de las áreas de investigación que están desarrollando en DKC es a partir de la instalación de sensores en los árboles de distintos puntos del país, los que recogen información biológica, con el objetivo de buscar ejemplares con altas concentraciones de saponinas para ser clonados.

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