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lunes, 6 de agosto de 2018

Debió elegirse una identidad visual moderna

Debió elegirse una identidad visual moderna

Recientemente se realizó un concurso para dotar de escudos de armas como distintivo de las nuevas provincias de la región de Ñuble. 

Si bien estas imágenes  serán utilizada por el sector público en sus tradicionales actos, banderas  y documentos, no deja de ser curioso que  a la hora de querer introducir una imagen representativa de un nuevo territorio, se use escudos de armas y heráldica,  es algo  que se ha cuestionado en algunos sectores de la comunidad. 
Quisimos conocer la opinión de un profesional en la materia, el diseñador gráfico Rodrigo Rojas, a quien le preguntamos ¿Qué le parece el concurso?: 
"Desde su génesis, el concurso tiene problemas. Que en sus bases se llame a concursar a diversos profesionales del área como artistas, diseñadores industriales o arquitectos habla de lo poco que se conoce sobre nuestra profesión. Lo mejor hubiera sido licitar la propuesta con profesionales idóneos para llevar a cabo esta tarea de forma correcta y con sentido. Ni siquiera basta con ser diseñador. El tema de la heráldica requiere conocimientos muy específicos y que solo los profesionales con recorrido podrían ser capaces de llegar a soluciones de calidad. 
Otro tema es el del menosprecio que el mercado en general hace con los diseñadores gráficos. Al parecer se piensa que es una especie de hobbie o pasatiempo. Esto queda claramente representado en el premio que se ofreció en primera instancia para los ganadores: un diploma de honor entregado en una ceremonia. Claro, luego de las protestas y discusiones que acarreó el tema, tuvieron que recular y añadir el premio en dinero". 
¿Qué opinión le merece el resultado? 
Para poder analizar visualmente las propuestas ganadoras, primero hay que entender que estos tres escudos seleccionados formarán parte de un sistema de identidad visual, el de la región de Ñuble. Y como tal, deben tener elementos que los hagan parte de la misma familia; es decir, que se diferencien entre sí, pero que sean reconocibles como parte de un mismo conjunto. En este ítem, creo que los tres escudos no actúan bien como elementos de un conjunto mayor. Sintácticamente, pueden tener problemas que son difíciles de explicar para alguien que no es un profesional del área, pero hay otros que son más evidentes. Como el uso de las coronas o torres amuralladas de la parte superior de cada uno. No solo son distintas, sino que además utilizan un diseño tomado de Wikipedia. Si la intención era respetar lo más posible la esencia heráldica de las comunas, estas “coronas” no forman parte de los diseños oficiales de cada municipio.  Tienen más adornos y están fabricadas con otros códigos visuales. Incluso entre las tres soluciones no hay homogeneidad. 
También se aprecia en el escudo de Diguillín una bordura adornada con estrellas, elemento que no se utiliza en los otros escudos. Creo que ese es el problema mayor de las soluciones: no usar constantes visuales que permitan reconocerlas como partes de una misma familia. El discutir sobre la pertinencia de cada uno de los elementos que se usaron sería un tema más extenso de tratar". 

¿Es un escudo heráldico lo que necesita como identidad una nueva provincia? 
Pienso que no. Un blasón o escudo de armas es un tipo de distintivo que rescata el patrimonio, los derechos e historia de familias con una tradición muy antigua. Realmente, creo que están en desuso. Estamos creando una nueva región, que busca mirar al futuro. Si esa es la premisa, lo más adecuado debiera ser utilizar una identidad visual moderna y atractiva, acorde a los nuevos tiempos, con códigos actuales y que represente el quehacer actual de sus habitantes. Ciudades como Concepción o Talcahuano han incorporado a su imagen corporativa estas nuevas propuestas, que se desmarcan un tanto de los escudos, generando nuevas sensaciones y acercándose más a la comunidad.
Incluso en ciudades de nuestra región como Cobquecura o Pinto ya han incorporado esta nueva forma de difusión a nivel ciudadano y municipal, con propuestas visuales mucho más atractivas y amigables para todos. 

Aprovechamos de consultar al profesional sobre esta interesante carrera, el diseño gráfico. ¿Cuál es la situación actual del diseño en Ñuble según su visión? 
Muy deficiente. Como mencionaba antes, el menosprecio y la poca valoración de nuestra profesión es la tónica del mercado. En general, la situación económica y financiera en el rubro es muy inestable. Los salarios son de risa y quienes trabajamos de forma independiente tampoco la tenemos más fácil. Además, no contamos con una asociación gremial en Ñuble que aborde esta temática y facilite el encontrar soluciones. El campo ocupacional es escaso para la fuerte y abundante demanda de profesionales, que ahora se verá incrementada con los egresados del instituto Inacap. Si aplicamos la moral en este asunto, en ambas casas de estudios en las que se imparte la carrera, deberían replantearse su continuidad. Es una carrera hermosa y gratificante, pero los futuros estudiantes deberían meditar sobre los pros y contras de ser diseñadores gráficos.

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